LORZAS de Guille Navarro
El fotógrafo valenciano Guille Navarro decidió poner el foco donde pocos lo hacen: sobre los cuerpos gordos. Así nació LORZAS, un proyecto fotográfico que desafía la gordofobia retratando cuerpos no normativos en el estudio, ese espacio históricamente reservado para la delgadez.
Convertido en fotolibro gracias a una campaña de crowdfunding, LORZAS mezcla belleza, rabia y deseo. Más que mostrar cuerpos, los reivindica: porque existir no basta, hay que ocupar el espacio.
Hoy hablamos con Guille sobre referentes, placer, y lo que implica enseñar carne sin pedir perdón.

UX: ¿Qué es LORZAS en tus propias palabras?
GN: LORZAS es el primer gran proyecto fotográfico que he llevado a cabo. Fue una manera de
mostrar una herida que he tenido toda la vida. Siento que toda la vida me han enseñado a
rechazar mi cuerpo y a no querer mostrarlo si no lo cambiaba y creo que este proyecto me
ayudó a reconciliarme con esa parte de mí. Juntar a tantas personas que habían pasado por
pensamientos y experiencias tan similares a las mías me hizo ver que no estaba solo.
En pocas palabras, LORZAS es un proyecto fotográfico antigordofobia que busca
apropiarse de un espacio fotográfico como lo es el estudio. En el estudio nos apropiamos de
las poses y las actitudes de los modelos canónicos y exploramos nuestra corporalidad para
reivindicar que existimos y merecemos ser vistos.

UX: Dices que LORZAS no promueve la obesidad, sino el respeto. Pero, ¿alguna vez te han acusado de “romantizar” los cuerpos gordos?
GN: La verdad es que no como tal, aunque estoy seguro de que habrá gente que lo ha pensado. Tanto en los textos como en las fotos del proyecto intento asegurarme de que queda claro que en ningún momento el mensaje es “todo el mundo debería ser gordo” o “soy mejor que tú”. Lo que quiero transmitir es que los cuerpos gordos existen y merecen ocupar espacios y tener representación.

UX: ¿Cómo reaccionaron los modelos al verse en un estudio fotográfico, un espacio históricamente reservado para cuerpos normativos?
GN: Hubo de todo. En general fue siempre positivo. Antes de empezar a hacer fotos teníamos una conversación para saber por qué estabamos en el estudio y conocer qué nos había llevado a hacer aquellas fotos. Muchos de esos testimonios quedan recogidos en el libro y considero que son la guinda del pastel para el proyecto, sin ellos podría quedar un poco cojo. Por todo esto, creo que todos los modelos se sintieron bastante empoderados mientras hacíamos las fotos, sobre todo los que nunca habían estado en un estudio de fotografía.

UX: ¿Cómo fue ese momento en que dijiste: “quiero hacer fotos que me hubiera gustado ver de adolescente”?
GN: De eso no me di cuenta hasta bien tarde. Yo al principio no sabía por qué hacía las fotos. O, mejor dicho, hacía las fotos porque pensaba que el mundo las necesitaba, sin darme cuenta de que el que realmente necesitaba ver y hacer esas fotos era yo. Estoy muy seguro de que si hubiese visto estas fotos en mi etapa del instituto, me habría sentido mucho mejor con mi cuerpo, mi relación con la comida y el deporte sería distinta, y no tendría tantos problemas en mostrar mi cuerpo.

UX: Si los cuerpos gordos siempre han sido invisibilizados, ¿qué opinas del “body positive”? ¿Es liberación real o lavado de cara del capitalismo?
GN: No te voy a mentir, el “body positive” y la gente que lo ha promovido y divulgado nunca me han llamado especialmente la atención. No estoy muy informado ni he leído o escuchado mucho a grandes autoras del tema porque siempre que me he acercado a estos temas solo he visto a personas muy sonrientes hablando de “ama tu cuerpo”. No quiero que se me malinterprete, pero creo que este tema es mucho más delicado que
una frase imperativa que casi parece una obligación.
El problema por lo general no está en el individuo en sí, sino en el sistema que nos rodea.
La dictadura de la delgadez, la normatividad corporal y la invisibilización de un referente de cuerpos diversos son los que causan toda esta dismorfia y falta de aceptación. Por mucho que te repitas que “amas tu cuerpo” no creo que se vaya a conseguir un cambio muy grande, es algo bastante individualista. Obviamente es importante respetar y aceptar quién eres y cómo eres, pero también lo es entender el entorno que te rodea y cómo eres percibido.

UX: El libro se titula LORZAS, una palabra que en el cole nos lanzaban como insulto. ¿Qué poder hay en reapropiarse de una ofensa y convertirla en bandera?
GN: Una de las lecciones que aprendí cuando era adolescente fue a saber reconocer tu debilidad y hacerte fuerte en ella. Ojo, no estoy diciendo que ser una persona gorda sea una debilidad como tal, solo que la sociedad lo lee así. Haciendo este proyecto me he sentido más fuerte que nunca. No sentía miedo ni juicios internos al mirarme al espejo, al ponerme según qué ropa… Todo porque abracé esa debilidad y ese juicio externo. Hice mío lo que se suponía que me hacía débil. Creo que ahí está la clave de este proyecto: solo reconociéndote débil puedes hacerte fuerte. Solo reconociendo que tienes LORZAS puedes aceptar cómo eres. Y ahí será cuando lo que diga el resto te dé un poco más igual.

UX: ¿Te atreverías a decir que tu proyecto es más sexy que reivindicativo? Porque al final, ¿no hay algo de placer en mostrar carne sin pedir perdón?
GN: En este proyecto tuve la suerte de tener un gran abanico de perfiles. Desde gente que venía a posar de manera muy serena, simplemente mostrando su cuerpo y disfrutando del espacio a personas que venían a enseñar su lado más sensual y provocador. Que un modelo normativo sea sexy no tiene la misma connotación que una persona gorda siendo sexy. Mostrar sensualidad y sexualidad en un cuerpo gordo es reivindicativo per se,
puesto que es algo que se nos ha negado durante mucho tiempo.
